Massagem

Masaje tailandés

El masaje tailandés tradicional abarca miles de técnicas diferentes, pero la esencia es siempre la misma: la relación espiritual de bienestar que se da entre el masajista y el paciente

El masaje tailandés verdadero es una disciplina de origen ayurvédico, de la India, con la intención de otorgar bienestar.

El masaje tailandés se realiza aplicando presión en todo el cuerpo de quien lo recibe, y el masajista utiliza todo el cuerpo para hacer presión: punta de los dedos, palma de las manos, codo, puño, antebrazo, rodilla, pies, todo para otorgar la fuerza adecuada. En el masaje tailandés verdadero no se utilizan instrumentos ni lubricantes o aceites.

El masajista se concentra antes de dar el masaje, pues quien ha decidido proveer de bienestar a otra persona debe estar involucrado con la filosofía budista, oriental, de compasión y amor, que es compartir la alegría y hacerle bien a la gente.

El estudio del masaje comienza por la técnica de la relajación. Sin embargo, su aplicación puede llegar a la curación, utilizándose el masaje como medicinal. El sabio fundador de este arte es el doctor Shivago, médico de cabecera de Buda, también conocido como Jivaba Kumar Bhaccha. En Tailandia, Sri Lanka, Birmania, Laos y Camboya, al doctor Shivago se le considera fuente de sabiduría, quien no sólo creó las técnicas del masaje, sino que indagó sobre hierbas y minerales y sus propiedades curativas.

Para estudiar la técnica del masaje tailandés de relajación se debe pasar una temporada en los templos y recintos donde se practica. Existen tanto en Tailandia, donde está la técnica del norte, que es de masaje suave, y la del sur, que es más dura, y en Estados Unidos, donde se han constituido tres academias. En Tailandia, en la "gran academia de Bangkok", del templo budista Wat Po, estuvo Choenzom Emchi entre 1993 y 1999 estudiando la técnica del sur. La del norte la estudió durante otros tres años en Chiang Mai.

Unión energética

Antes de comenzar un masaje, el dador medita y rinde homenaje al doctor Shivago, repitiendo un mantra tres veces, que es una fórmula sagrada con carácter de fuerza cósmica, escrita en lengua pali y la cual traduce: "Invitamos a que nos llegue el espíritu de nuestro fundador doctor Shivago a través de su vida llena de virtudes. Por favor tráenos el conocimiento de toda la naturaleza para que este mantra nos enseñe la verdadera medicina del universo. En el nombre de este mantra respetamos tu ayuda y pedimos que a través de nuestro cuerpo traigas salud al cuerpo de aquel que recibe este masaje".

Choenzom está preparada ya para tratar a su paciente. "Se comienza por los pies, siguiendo las líneas energéticas", explica ella.

El manual "Introducción al masaje tailandés tradicional Nuad Phaen Boran" explica que en el cuerpo hay hasta 72.000 líneas energéticas, pero los utilizados por el masaje tailandés están plasmados en el templo Wat Phra Cheptuphon en Bankok, que muestra 60 ilustraciones, en la parte frontal y posterior del cuerpo, de las que 10 líneas tienen papel muy importante en el masaje. Estas líneas son denominadas Sen, y muestran los patrones invisibles de energía y sus influencias en el funcionamiento del cuerpo. Esto constituye la base teórica del masaje tailandés tradicional.

Una vez que se comienza el masaje, se entrará en un contacto estrecho entre las dos personas, y no se rompe hasta que no termina la sesión. "Siempre hay una parte que permanece ligada ­explica Choenzom ­, para permitir que la energía fluya y no escape de nosotros. No es tan importante la secuencia que se lleva, sino la intención con que se da el masaje: transmitir la buena energía y quitar la mala. El que da masaje es un vehículo para extraer la energía que no sirve".

La aplicación comienza con las dos manos simultáneas. Se respeta el patrón chino del Ying y el Yang. El hombre y la mujer tienen un flujo de energía en lados distintos, lo cual es algo que se observa también en documentos hindúes. "En la mujer se comienza por el lado izquierdo. Mi mano derecha en su lado izquierdo frontal. En el hombre es al revés".

El masajista se detiene en los pies el tiempo necesario para lograr vencer la tensión que puede tener el paciente, ­cabe destacar que cuando se trata de pacientes occidentales se requiere un tiempo más largo­.Luego se va subiendo por las líneas de energía y se detiene en puntos estratégicos, donde se presiona. La presión debe ser fuerte, y dependiendo de la parte del cuerpo se necesita más o menos fuerza, y se recurre a la presión con los codos o con los pies, mientras se halan las extremidades del que recibe el masaje. Así, poco a poco se adoptan posturas increíbles, para estirar todo el cuerpo.

Bienestar compartido

La teoría explica que "al existir cualquier tipo de bloqueo en el flujo de energía corporal habrá insuficiencia de energía vital (Prana) y surgirá alguna enfermedad. El trabajar sobre los puntos bloqueados por medio del masaje puede romper los nudos que evitan el flujo energético, estimulando el flujo de Prana y ayudando al bienestar del órgano afectado y a la salud en general".

Normalmente, se concentra la presión en las arterias de la pierna, en el abdomen, a ambos lados del ombligo, mientras que a tres dedos debajo, en el área denominada Hara, se concentra la energía del cuerpo. Se otorga un masaje abdominal circular, para luego pasar a los brazos, donde se desobstruye el flujo de la sangre y se sigue la línea sen que conduce hasta la coronilla de la cabeza. Luego la persona da vuelta y se comienza otra ronda de masaje. Después empieza el masaje sentado, que trata más que todo de estiramiento y el cual puede resultar muchas veces doloroso. Para finalizar, se entra en una etapa de relajación en la que muchos se quedan dormidos, a juicio de Choenzom, lo mejor del masaje. "Es un trabajo duro ­comenta ella ­, pues se tiene que aplicar mucha fuerza al otro cuerpo, y cada masaje dura entre dos o tres horas. Además, el flujo de energía puede hacer que quien da el masaje reciba la energía negativa del otro, por lo que después de cada sesión se debe hacer una meditación profunda".

El masaje tailandés se practica en el suelo sobre una superficie blanda, el receptor lleva ropa ligera y cómoda que le permita el libre movimiento y no se utilizan ni instrumentos ni aceites.

Es un masaje interactivo y dinámico extraído de la medicina tradicional tailandesa que tiene su raíces en la Índia, desde donde llegó junto con el budismo, hace unos 2500 años.

El masaje tailandés basa su técnica en líneas de energía llamadas "sen", similares a los "nadis" de la medicina ayurveda y a los "canales" de la medicina tradicional china. Incluye el uso de estiramientos pasivos y de posturas de yoga, por eso se le ha llamado hatha yoga aplicado.

El Masaje Tradicional Thailandés o el Nuad Praen Boran, como se conoce en Thailandia, es un trabajo corporal, basado en la integración de sofisticados elemetos que se relacionan para dar forma a esta técnica ancestral, poderosamente efectiva en el cuidado de la salud.

Este trabajo corporal que viene de una antigua tradición curativa, con más de 2.500 años, incorpora un sistema rítmico de presiones y estiramientos lentos, en posturas yóguicas y con aspectos esenciales de dígitopresión.

Cuando se habla en Occidente del Masaje Thai, la primera reacción en la mayoría de las personas es relacionado inmediantamente con la oprobia vida nocturna de Bangkok, nada más lejos de la realidad que este prejuicio creado por el desconocimiento y por algunas publicaciones que hacen referencia al Masaje Tailandés con espuma o a otras experiencias similares. A esto se suma la mala reputación que le han dado algunos visitantes extranjero complacidos con semejante eufemismo.

El nombre Nuad Praen Boran, procedo de la palabra Purana del Sánscrito, con la cual se denomina los trabajos antiguos y sagrados. Esta forma de trabajo corporal, tiene sus orígenes en una larga historia de curación, que se remonta al asombroso hecho de descubrir, que las raíces no se encuentran en Thailandia.

Los detalles de su evolución primaria son indistintos. Lo que se sabe claramente es que este masaje llegado de la India, al mismo tiempo que el budismo Theravada, fue creado por el histórico y legendario fundador de la Medicina Tradicional Thailandesa, un médico del norte de la India, conocido como Jivaka Kumar Braccha, contemporáneo de Buda y médico personal de la Sanga original, -congregación de monjes que acompañan frecuentemente a Buda-. Así como el médico de cabecera del rey Magadha Bimbisara.

A pesar de lo que se conoce de Jivaka, no se tiene confirmada la existencia escrita del desarrollo ni de los orígenes del Masaje Thailandés. Muchos de estos aspectos, al igual que los de la Medicina Tradicional Thai, se encuentran en la noche de los tiempos.

Es evidente que el Masaje Tradicional Thailandés se introduce alrededor del siglo II a. de C., aunque se discute las fechas precisas de esta emigración.

Esta fuente de información coloca las enseñanzas de Jivako introduciéndose en Siam, al mismo tiempo que el budismo. Es fácil imaginarse, siguiendo la tradición de las enseñanzas en la India, que el aprendizaje y los conocimientos de este trabajo corporal sagrado y milenario, se han ido transmitiendo oralmente de una forma pragmática, de maestro a discípulos, de la misma manera que se han transmitido los Sutras del budismo.

Esta herencia ha sido protegida y cuidada como un valioso acervo de la tradición médica popular, especialmente por los monjes y monjas en el contexto de la comunidad budista. Es importante resaltar que la gente en el pasado, y aún hoy en día, va a los templos -Wat- en busca de ayuda para todo, desde la médica a la educativa. Cualquiera puede ir al templo por alimento, refugio, curación médica o espiritual. El Nuad Thai contribuyó al bienestar físico, mental y espiritual de los antiguos thailandeses y lo continúa

haciendo hoy en día, a pesar del boom occidental. En los últimos años se ha notado una creciente consciencia y aceptación de la Medicina Tradicional por parte de los Thailandeses.

Los elementos teóricos del Masaje Tradicional Thailandés, se basan principalmente en la concepción energética de las líneas invisibles que transcurren a través del cuerpo, llamadas Sen. Este paradigma oriental concibe que la energía fluye en un continuo movimiento, y alcanza todo lo existente en el Universo.

Se entiende, -aunque sigue siendo un entresijo-, que el Nuad Thai tiene su origen en la India y se ve claramente influido por la filosofía yóguica. Esta filosofía establece que la fuerza vital o energía cósmica, llamada Prana, entra dentro de nuestro organismo, gracias al aire que respiramos y a los alimentos que ingerimos.

De acuerdo con esta creencia, que es el pilar fundamental de toda la cosmología oriental, en el interior de nuestro cuerpo se encuentran las líneas Sen o Sib Ben, formando una red energética invisible, que se extiende por todo el cuerpo, conduciendo el Prana o energía vital.

Cuando por distintas causas; sobrecarga en el trabajo o en casa, respiración deficiente, preocupaciones económicas, alimentación inadecuada, conflictos emocionales, u otros factores, como el clima, etc. Influyen produciendo un bloqueo o estancamiento de energía vital, es entonces cuando el cuerpo energético se altera y se produce la enfermedad o los síntomas de esta. Con el Masaje Tradicional Thailandés se logra liberar estos bloqueos y abrir las líneas Sen para restituir el flujo de energía y conducirla a través de las tres dimensiones del cuerpo: cuerpo físico, cuerpo astras - sutil -, que son las experiencias y las emociones, y el cuerpo casual que se expresa con inteligencia y sabiduría.

El Masaje Tradicional Thailandés utiliza las palmas de las manos, los pulgares, los codos, las rodillas y la planta de los pies para mejorar el flujo de energía vital, estirando y flexionando todo el cuerpo. Este trabajo corporal se realiza en el suelo con el receptor cómodamente vestido, teniendo como soporte unas mantas dobladas o una colchoneta dispuesta para este fin.

Las presiones y los estiramientos del Masaje Tradicional Thai, se ejercen lentamente, siendo necesario controlar la respiración y le balance del propios cuerpo para manipular con equilibrio, firmeza y suavidad el cuerpo del receptor.

Podríamos decir, que se ejercen presiones sobre el tejido blando y estiramientos pasivos, creando figuras yóguicas asistidas, que expanden y reviralizan el cuerpo. Este trabajo corporal concebido para incrementar la flexibilidad y desarrollar la capacidad de autocuración, contribuye a mantener un alto rendimiento del organismo, por el efecto de elesticidad de los músculos, tendones, ligamientos y cápsulas, evitando el anquilosamiento prematuro, la pérdida de sensación en la movilidad corporal y protegiendo a la vez las articulaciones contra posibles lesiones. Al mismo tiempo, beneficia las funciones psicosomáticas por el equilibrio natural de las sustancias orgánicas y energéticas, cultivando el sosiego y el bienestar.

Choenzom Emchi Díaz